deporte verano

El verano es una época fantástica para hacer deporte. Normalmente tenemos más tiempo libre y podemos aprovecharlo para realizar nuestras actividades favoritas. Pero normalmente existe un inconveniente asociado a esta estación, especialmente en nuestro país: el calor. Cuando realizamos deporte con altas temperaturas, debemos tener en cuenta ciertos detalles para prevenir efectos nocivos y disfrutar plenamente de todos los beneficios que nos proporciona la práctica deportiva. En este artículo os daremos algunos consejos que conviene no perder de vista cuando hagamos deporte en verano. Ya sea con la moto, la bici o a pie, esperamos que estas pautas te ayuden a deleitarte con tu deporte favorito. ¡Comenzamos!

1.- Evita las horas centrales del día. Las mejores horas son las primeras y las últimas del día. Evitamos la exposición más dura al sol y además contamos con la ventaja de temperaturas más agradables. Las horas concretas dependen de la zona donde estemos, pero suele ser buena idea evitar hacer la actividad física al aire libre entre las 11:00h de la mañana y las 19:00h u 20:00h de la tarde. Esta recomendación debe incluso extenderse a más horas si vamos a realizar deporte con niños o personas mayores.

2.- Ve bien equipado y cuida tu piel. Nuestras prendas deportivas deben ser ligeras, amplias y transpirables. Conviene decantarse por tejidos que evacúen la transpiración y evitar los colores oscuros. Debemos proteger especialmente la cabeza (con una gorra, casco o sombrero deportivo) y los ojos, con unas gafas de sol de calidad que nos protejan adecuadamente del sol. Aunque el día esté nublado o ya haga menos sol, no debemos confiarnos y tenemos que proteger nuestra piel con crema solar de factor alto y resistente al sudor.

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3.- Hidrátate en todo momento. Ya sea con agua o bebidas isotónicas, debemos hidratarnos antes, durante y después de la práctica deportiva. No hay que esperar a tener sed para beber: hay que hacerlo de manera periódica, en pequeñas cantidades y sin que el agua esté demasiado fría ni caliente. Podemos añadir una pequeña cantidad de sal a nuestro agua, o bien refrescarnos con bebidas isotónicas. Ante el menor signo de deshidratación (mareo, calor excesivo, desorientación…), debemos parar inmediatamente la actividad física que estemos realizando, descansar en una sombra y beber agua en pequeñas cantidades durante algunos minutos. Debemos también intentar permanecer frescos, yendo por la sombra siempre que sea posible y mojándonos la cara, la cabeza y el cuello con frecuencia.

4.- Ingiere alimentos frescos y con alto contenido en agua. Como parte de nuestra rutina, debemos cambiar nuestra dieta y virarla a alimentos con contenido menos calórico y con más aporte de agua: frutas, verduras, cremas y sopas frías, ensaladas… Una o dos horas antes de hacer deporte, es importante tomar hidratos de carbono complejos (en forma de fruta, legumbre o verdura) junto con agua, en cantidad moderada. Tras finalizar la sesión, repetiremos el proceso. Los frutos secos y la leche también pueden ser una buena idea. Evita el alcohol.

5.- ¡Disfruta! Este es el consejo más importante. Realizamos deporte porque nos apasiona, y a la vez nos pone en forma. Pero si las altas temperaturas o el sol no te dejan disfrutar de tu actividad deportiva, lo mejor es desistir y dejarla para otro día. No tiene sentido realizar deporte en unas condiciones que no nos van a proporcionar la misma satisfacción, cuando podemos planear cualquier otra actividad de ocio y dejar la práctica deportiva para cuando las condiciones sean más favorables.

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